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Como ya cantaran en su último disco como conjunto los grandísimos “El Último de la Fila”… “Sin llaves” así me quedado esta mañana cuando he cerrado la puerta para salir a correr a Regata…Mi idea era guardar las llaves de la casa en el coche y llevarme las del coche a correr por ocupar menos espacio, pero el ansia de salir me ha llevado a saltarme el primer paso…al ir a tirar de móvil para solucionar el entuerto me he dado cuenta de que tenía el español en la mano (sin ningún telefono libio por supuesto…). Por suerte, Ruth, la gran vecina alemana, estaba en su casa y ha podido llamar a Sofía, la simpatiquísima gahnesa que tiene llaves de ambas casas y que no ha tenido problema en venir con ellas. Mi gozo de llegar a regata corriendo no ha podido ser (…primer viernes que nos saltamos la experiencia) pero me ha servido para disfrutar de un estupendísimo café en casa de Ruth, desoxidar un poquito mi alemán y a ella su magnífico español,  y apuntarme a una escapadita a la playa esta tarde que será fantástica para conocer nuevos sitios y nuevas personas ahora que ando solo por aquí.

Lo bueno es que no hay mal que por bien no venga… Aquí os dejo esta absurda experiencia para que veáis lo importante que es encenderse el cerebro antes de cerrar la puerta de casa, en España, en Libia, o donde uno vaya…

¡¡¡¡ABRAZOTES MULTIPLES!!!!

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Inauguramos sección: ¡¡¡NOVATADAS!!!

El objetivo es exponer aquí, todos aquellos sucesos cómicos, absurdos o directamente estúpidos, que vayan ocurriendo, durante este perido de rodaje que estamos viviendo desde nuestra llegada a Trípoli. Muchos, como este caso, además de con la idiosincrasia del país y la cultura, tendran un elevado componente de ignorancia propia y podrán ser útiles a cualuqiera en caso de situación similar (aunque me temo que es complicado de repetir…)

Comenzamos poniendo en antecedentes: en nuestra casa de Yansur convivimos tres seres humanos de género masculino pero con experiencia demostrable viviendo en solitario… Al alquilarla faltaban los electrodomésticos. El casero, muy amabale por cierto, no ha tenido inconveniente en ponernos lo que necesitábamos, entre otros la lavadora…

Aquí las lavadoras no se compran en El Corte Inglés ni hay técnico que venga a instalarla… hay tiendas en la calle (ya trataremos el tema de los comercios en otro post) donde la compras y te la llevas puesta. La adquieres, te la transportan (pagando, claro), TE la INSTALAS y a funcionar.

En nuestro caso nos trataron de maravilla: vino el propietario con un tipo muy apañado al que dimos por un técnico de la marca. Conectó la entrada de agua, conectó la salida de agua, la corriente, la puso a centrifugar a todo lo que daba y todos nos dimos la palmadita en la espalda.

Tras este momentazo, pusimos la primera colada, y nos fuimos alegres a comer algo a nuestro restaurante amigo. Cuando regresamos algo había ocurrido… la lavadora estaba a 2 metros de su sitio, los detergentes que había encima estaban desparramados por el suelo (con algún tapón roto y el líquido pringando todo lo que había encontrado a su paso),  la tubería de salida fuera de su sito y con el agua también encharcando el suelo… Tras una conciencuda investigación, concluímos por el cojeo del aparato, que no estaba bien nivelada y las vibraciones habían provocado el desaguisado. Recogimos el estropicio, nivelamos a conciencia y volvimos a probar con el tambor vacío ¡Resuelto!.

En la siguiente colada, además de no irnos de casa, tuvimos la precaución de no dejar ningún objeto sobre la máquina. Estábamos trabajando animados, cuando de repente pensamos que el Regional Madrid-Alicante tenía nuevo apeadero en nuestro jardin. De un salto llegamos a la lavadora, que ante nuestra presencia pasó de 800 a 1200 vueltas y entró en una crisis de identidad sin precedentes:  no sabía si le faltaban las alas para ser un Boeing 747, la caldera para ser el Orient Express, o el dorsal para ser maratoniana… Conseguimos amarrarla entre dos y el tercero logró apagarla. Cuando se detuvo comprobamos que se había vuelto a desnivelar, por lo que la volvimos a calzar y a encender, pero no había terminado el programa, todavía marcaba 7 minutos de centrifugado a 1200. Nos armamos de valor y decidimos ponerla en marcha. Al tocar todos los mandos y no conseguir abortar el programa, decidimos sujetarla hasta que terminara…lo logramos y además nos convencimos de que esa vibración era excelente para la circulación. De mutuo acuerdo convenimos reducir el centrifugado a 600 rpm hasta que consiguiéramos estabilizarla de forma definitiva.

En la siguiente colada se nos olvidó limitar las revoluciones y la tapa superior que cubre las entrañas del aparato saltó como queriendo escapar del peligro. Algo empezaba a no encajar, volvimos a nivelar y a pensar que tenía que estar rota por necesidad. Mientras encontrabamos “algo” que absorviera las vibraciones y proporcionara estabilidad, probaríamos con las 600 rpm.  La primera colada efectiva con esta medida no fue mal… pasamos de una locomotora a vapor a una del AVE Madrid-Sevilla ¡¡¡Dónde iba a parar!!! En la siguiente con más carga, volvimos al ferrocarril de carbón. Por más que hacíamos memoria ninguno tenía antecedentes, ni en sus casas, ni en la de ningún ser humano cercano de un aparato similar. Aunque estabamos convencidos de la avería sin solución del aparato, decidimos volver a probar a nivelar: tumbamos la máquina, apretamos los seguros hasta donde no dejaban más, revisamos el manual, donde indicaba que había que quitar las tuercas de sujeción del tambor antes de la primera puesta en marcha, pero eso no podía ser porque el “técnico” la había probado delante nuestra, así que ni nos molestamos en buscarlas. Probamos y a 400 centrifugaba sin problemas ¡¡¡Esto ya estaba!!!. La pusimos a 800 y de nuevo empezó a buscar la vía (no sabemos si estrecha o ancha…). En un golpe del azar, descubrimos la forma para detener el programa, por lo que ya podíamos probar sin teneer que llegar hasta el final de la elección.

Ante tanto fracaso, decidimos llamar al casero para que tomara cartas en el asunto. Muy amable se preocupó por el problema y al comprobar nuestra pericia en el uso, así como la naturaleza indefinida del aparato al alcanzar las 1200 vueltas, decidió consultar rápidamente a la tienda donde la había comprado. A los 15 minutos vino con una caja de herramientas y las instrucciones para averiguar el problema: lo primero quitar la tapa de atrás para acceder al tambor. Al darle la vuelta...¡¡¡¡¡COPÓN!!!!!…¡¡¡Ahí están las tuercas que bloquean el tambor!!!! (se me escapó en español…). Tenía grabado su dibujo al haberlas visto el día anterior en el manual, así que se lo mostré al casero, y procedimos a quitarlas… Por fin nuestra lavadora se ha convencido de su condición y ya podemos poner la colada y disfrutar…

Esperemos que esto no le sirva a nadie de lección, a pesar de que nosotros hemos sacado nuestras conclusiones:

1.- El instalador o no había terminado el cursillo o era un impostor–> No volveremos a fiarnos de ninguno.

2.- El fabricante miente en sus instrucciones: el aparato puede hacaer más de 10 lavados con las tuercas de sujeción del tambor, les falta indicar que hay que sujetarlo entre 2. —> Las próximas las leeremos con mucha más atención.

3.- Aunque sabe muy poco de lavadoras… el casero es un tipo excepcional.

Nuestra lavadora con sus tuercas de sujeción del tambor…